texto curatorial

Romántico
por Irana Douer

Bajo la arquitectura del museo subyace un paraíso perdido. Nació del movimiento de la materia acompañado por el gesto de una artista que concibe una naturaleza ficticia generada en su mente.
Elena Dahn actúa sobre las paredes del museo aplicando yeso directamente sobre ellas, acompañando el propio peso y recorrido del material e interviniendo su descenso, dejando que la obra se produzca naturalmente. Logra así un horizonte arrugado y orgánico que parece reposar antes de seguir expandiéndose.
A medida que recorremos el espacio encontramos que las columnas, base fundamental del espacio, están deformadas. Diana Drake logra generar una distorsión y reblandecimiento del soporte, burlando la percepción de nuestra retina. A su vez, juega a ser alquimista, creando cristales a partir de soluciones salinas: los incorpora a los ventanales de la terraza, recreando el carácter fantasmal de la arquitectura abandonada y desgastada de La Boca. Los cambios en el clima pueden hacer que los cristales cambien sus dibujos, crezcan, se deformen, logrando que la rigidez de los vidrios se suavice.
Ivana Brenner recrea un espacio revistiendo parte de las instalaciones con azulejos de cerámica lisos y firmes. De ellos brota un mundo orgánico mientras que un cuerpo extraño se trepa por la terraza e intenta incorporarse al paisaje del museo. Nace del río, de la arcilla del fondo, pero se escabulle para adherirse a la pared y adentrarse al edificio.
Tres artistas que realizan obras de gran sutileza que se complementan y acompañan, logrando una armonía entre sí. Trabajan con distintos materiales, ablandan la dureza de la edificación. Sus obras nacen de materia en estado húmedo y la van conduciendo en su proceso de cambio, de crecimiento, a medida que se acerca a un estado sólido final en el cual permanecerá. Crean figuras volumétricas de formas no del todo definidas, frágiles, blandas a la vista pero sensorialmente fuertes.
La mezcla de lo aleatorio, del proceso natural del material y la intervención humana, logran generar un paisaje irreal, dramático y hermoso. Romántico. Un estado de anhelo y nostalgia.