Statement

En un movimiento oscilatorio entre el estudio de conocidos procedimientos de la escultura y la necesidad de desenvolver una vivencia subjetiva con el mundo físico, comencé a trabajar sobre la superficie de distintos espacios a través de aplicaciones de yeso directo que podrían funcionar como bajo relieves, pinturas, y también como evidencia de una acción en vivo, sobre todo porque la ejecución de la obra se inicia en el lugar.

Lo que busco es modificar la percepción de ese espacio. El café de Proa es un lugar que invita a ampliar y descansar la mirada, a extenderse hacia el paisaje. Quise sugerir una circularidad en ese panorama, interviniendo la pared opuesta al mirador.

Llevar algo del trabajo sucio del taller al espacio de exhibición exige una atención cuidadosa de cada movimiento sobre la materia, y al mismo tiempo una soltura para actuar en el momento. Todo ocurre ahí, el cambio de estado de la materia, de líquido a sólido, no es algo deducible en la obra, sino visible. La forma final es el resultado de una lucha de fuerzas, un fenómeno químico, la acción de la gravedad, y la acción intencional que permite manejar esa caída para que la obra se sostenga.